Día 1.
Te extraño.
Han pasado dos días desde aquel fatídico Viernes 13 (era mi día preferido hasta ese Viernes). Ese día en el que te perdí, no sé si para siempre o no, pero mi certeza es que sí. Ha sido tu decisión y no sé si atreverme a cambiarla.
No sabes cuántas frases, momentos, canciones, fotografías, instantes me gustaría seguir compartiendo contigo. Porque a pesar de la distancia te sentía cerca de mí, estabas dentro de mi corazón, de mis pensamientos, de mi vida en general. Formabas parte de todo lo que me rodeaba y del mundo que empezamos a crear.
Nunca has sido la "otra", ni un "segundo plato". Qué poco me gustan esas definiciones. Te puse a mi lado, por igual, y estabas incluso por delante de A. y lo sabes. La fui dejando de lado para darte paso a ti y no sé si has sabido apreciarlo o has sabido valorarlo. Lo que más me ha dolido de esta pérdida es que te despidieras pensando que he jugado contigo y que nada de lo que pasó, fuese real. Nunca en mi vida he jugado contigo. Te recuerdo que tú empezaste "ese juego" donde sabías que podíamos quemarnos. Pero bendita locura el poder quemarse a tu lado, en la llama del amor.
Siempre quise reprimir mis sentimientos hacia ti porque sabía que estaba pecando y al principio el dolor y la traición eran superiores a mi personalidad y honor. Pero luego empecé a darme cuenta de que cada día que pasaba me hacías más falta, que te estaba queriendo cada día un poco más. Tú que llegaste por casualidad. Tú que ya me habías conocido en otra época. ¿Por qué nunca decidiste dar un paso más en esa época? ¿Por qué has esperado al último día de estos tres meses para decirme que ya nos habíamos conocido? ¿Por que quisiste hacer memoria de nuestras charlas tan tarde? Si yo te había preguntado hace mucho por ello.
Me da miedo incluso reconocer que he podido enamorarme de ti o comenzar a enamorarme. Todo lo que siento por ti es la misma sensación a cuando empiezas una relación. Cuando he asimilado que te has ido (al principio no podía creerlo), he sentido ese dolor de cuando pierdes al ser amado, a tu alma gemela. Sigo considerando que somos almas gemelas. Somos tan parecidas pero justo nos diferenciamos en ese preciso hilo que nos mantiene unidas después, para seguir a flote y apoyarnos, darnos cariño, comprensión, amor en definitiva.
He imaginado cada uno de los lugares que me has mostrado en imágenes y con tus palabras. Me has hecho viajar a través de tu voz. Me has hecho sentirte y sentirme de nuevo viva. Me has llenado por dentro, has iluminado mis ojos, brillaban por ti. Y ahora que todo eso sucedió, me apagas de nuevo. Mis ojos se llenan de lágrimas. Imaginando que algún día volverás y nos encontraremos pero esta vez, por favor, que sea para quedarnos.
¿Sabes cuántos años hacía que no le escribía a nadie? ¿Cuántos años hacía que no publicaba nada en mi blog? No espero realmente que este recóndito lugar lo encuentre o lea nadie. Es más, no sé si me atrevo a mostrarte algún día estas palabras llenas de sentimientos.
Tengo en deuda contigo el conocerte en persona, el sentirte, saber que existes y que eres real. Que es real todo aquello que he sentido y que aún siento por ti.
Dime, ¿podemos llamarlo amor? ¿Me atrevo a llamarlo así? ¿Me he enamorado de ti sin siquiera verte, sentirte, mirarte, tratarte, conocerte?
Te deseo toda la felicidad del mundo y por favor, no sufras por mí. Prefiero sufrir yo por las dos en silencio.
Te quiero como ya sabes...

Comentarios
Publicar un comentario